La verdad nunca se apaga

La columna vertebral de todo medio de comunicación la constituyen sus editoriales, es decir los principios y opiniones que sustentan y defienden sus editores. En el caso de “Oiga”, la sección editorial tuvo siempre una expresión clara y rotunda, no solo enjuiciando sino dando alternativas. La búsqueda de los ¿por qué? Siempre preocuparon a Igartua y sus colaboradores, sin dejar de lado –por supuesto- el ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿dónde? y ¿cuándo? que configuran al buen periodismo. Las palabras, como las promesas, suelen ser efímeras en boca de algunas personas; los editoriales de Oiga, en cambio, permanecen aún incólumes, vigentes, con la plenitud de su carga testimonial para incomodidad de muchos protagonistas de la escena política, porque si bien Igartua ya ha muerto su palabra aún vive.

lunes, 10 de agosto de 2009

FRANCISCO IGARTUA - EDITORIAL - EL CONTRABANDO DE LA ARMAS NORCOREANAS NO ES FANTASÍA COMO LA AUTOGESTIÓN BANCARIA - Revista Oiga

YA no se sabe en qué mundo estamos. Muchas veces nos hace falta pellizcamos la piel para cerciorarnos de que no vivimos en los terrenos de la fantasía, entre sueños y éter, entre la irrealidad y el limbo. Porque lo que está ocurriendo aquí, en nuestra patria, en el Perú, no es cuento de hadas o de malignos, aunque así lo parezca. Por ejemplo -el hecho ha sido fotografiado-, es cierto que el presidente Alan García está distribuyendo ya, en cantidades precisas, los dólares -no intis- que producirá el gas de Camisea. No hay todavía contrato, no hay siquiera certeza de las cantidades de gas y petróleo que se hallarán, no es posible adivinar el precio de esos productos en la fecha en que comience la explotación, pero ya el joven doctor Alan García -sin bola de cristal ni turbante en la cabeza- ha decidido darle al Cusco, exactamente, mil millones de dólares a cuenta de las utilidades futuras de esos futuros gases. ¡EI cuento de la lechera resulta cuestión pedestre al lado de tan fantasiosa realidad!

¿Quieren, amigos lectores, otro ejemplo del mundo inaprehensible, de ficción, en que vivimos? También está a la mano, a la vista. Es el caso de la banca. Se hizo un enredo gigantesco para despojar a los banqueros sin que pareciera despojo. Pero el enredo fue creciendo y creciendo hasta llegar a un punto en que, para convertir en victoria su derrota, el gobierno descubre que lo que fue malo ayer hoy es bueno y viceversa o al contrario -que es lo mismo-; con lo que el despojo queda consagrado y se abre un futuro incertísimo para la banca y la finanzas nacionales. Porque la "solución" hallada o es una farsa montada de acuerdo con los despojados o es un paso adelante en la socialización a la velasquista del Perú. Los años y quién sabe los meses nos dirán si OIGA estuvo o no en lo cierto cuando advirtió que, por el camino que se seguía -escuchando los consejos del inteligentísimo Silva Ruete-, la banca y las finanzas terminarían haciéndoles la competencia en baja productividad, corrupción y quiebras a las cooperativas azucareras.

Mientras tanto quedan sin respuesta estas tres preguntas:


Si uno de los problemas nacionales claves es la ineficiencia, ¿por qué se inicia la reforma empresarial creando primero el caos y luego la incertidumbre en el sector más eficiente?

¿Por qué tantas vueltas y revueltas si íbamos a terminar en el punto de partida?

¿Quién asumirá el pasivo generado por estos largos meses de indecisión en el "fallo" gubernamental y de parálisis de las actividades bancarias en las instituciones afectadas? Se dirá que el gobierno; sin entender todavía que, a la hora del gasto, el gobierno somos todos y que entre todos los peruanos debemos pagar los desaciertos del gobierno. Aun aquellos que puedan ser premeditadamente cometidos, con claro propósito futuro: como la prórroga presidencial frente al desorden, que es la obsesión que tendría en mente nuestro joven mandatario.

Pero no es éste el tema que teníamos planeado tocar esta semana. Nuestra intención era y es no editorializar sobre fantasías -que desgraciadamente son concretas a la hora del daño- sino tocar una cuestión que es de vital importancia para OIGA, porque con ella se pretendía poner en duda la credibilidad de la revista, sembrar desconfianza en contra nuestra.

Se trata del tema de las armas que el ministerio del Interior introduce en el país sin coordinación ni visto bueno de la Fuerza Armada. Asunto gravísimo para la seguridad nacional y para la democracia, que OIGA viene denunciando solitariamente desde hace dos años y que un desliz del ministro Barsallo ha puesto al rojo vivo.

Creyéndose en otro país, el ministro del Interior olvidó el carácter autocrático de su gobierno y quiso meter su cuchara en un tema que sólo conocen en profundidad el viceministro -que es el hombre de confianza del presidente Alan García- y el hermano del viceministro, que es quien compra las armas a espaldas del ministro y de la Fuerza Armada. El doctor Barsallo, por dárselas de enterado y por creerse ministro, abrió la boca y le dió carácter oficial, por medio de comunicado público, a la versión que OIGA denunciaba. Versión falsa que, al oficializarse, hizo que la Fuerza Armada se viera obligada a desmentir al ministro del Interior, al que la totalidad de la prensa hablada y escrita le había dado credibilidad, quitándosela a OIGA.

La respuesta inmediata de la Fuerza Armada, casi escondida por el periodismo, a excepción de "Expreso" y "Canal 5", es muy precisa y respalda la credibilidad de esta revista: las armas transportadas por el "Sabogal", de Norcorea al Callao, llegaron a nuestro primer puerto sin que la Fuerza Armada supiera nada de ellas, sin que hubiera aviso oportuno alguno a las autoridades militares, como falsamente había afirmado el comunicado de la gente de Mantilla. Sólo días después el ministerio del Interior informó del embarque al ministerio de Defensa, por medio de un télex que tardó ¡dos días! en recorrer doce cuadras de la urbanización San Borja. ¡A esa velocidad cualquier guerra estaría perdida desde ahora!

También aclara la Fuerza Armada que un Decreto Supremo -como el elaborado por el Apra para obviar la vigilancia militar en la compra de armas- no es válido frente al Decreto Ley que dispone ese control. Más todavía. Añade que el mismo Decreto Supremo mencionado diferencia entre Orden Interno y Defensa Nacional y no autoriza la compra de armas sin visto bueno militar cuando éstas son para la Defensa, cuando son armas de combate como los Kalashnikov norcoreanos adquiridos en Norcorea por el hermano del viceministro del Interior; viceministro que es hombre de máxima confianza para el doctor Alan García.

Pero, en fin, este es tema largo que tocaremos con amplitud en las páginas que siguen. Dedicadas unas a las fantasías bancarias de estos ellas y otras al preocupante destino de los fusiles norcoreanos.

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